El viceministro de Exteriores de Irán, Majid Tajt-Ravanchi, aseguró este martes que la República Islámica está preparada para “hacer todo lo necesario” con el fin de alcanzar “lo antes posible” un acuerdo nuclear con Estados Unidos, en el marco de las negociaciones que se desarrollan en Ginebra con mediación de Omán.
“Estamos dispuestos a llegar a un acuerdo lo antes posible. Queremos hacer todo lo necesario para que así sea. Entraremos en la sala de negociaciones en Ginebra con toda sinceridad y buena voluntad”, declaró el diplomático en entrevista con la emisora pública estadounidense NPR.
Tajt-Ravanchi expresó su expectativa de que la postura iraní sea correspondida por Washington. “Esperamos que esa buena voluntad y ese buen enfoque sean bien recibidos por los estadounidenses”, afirmó, al tiempo que sostuvo que si existe “voluntad política” es posible cerrar el pacto en el corto plazo. Subrayó además que las conversaciones se centran exclusivamente en el programa nuclear y no incluyen el desarrollo balístico iraní. “La única cuestión en las negociaciones en Ginebra es el tema nuclear”, puntualizó.
En paralelo, el funcionario advirtió que las amenazas de un posible ataque “limitado” por parte de Estados Unidos podrían desencadenar una guerra regional. “¿Cómo se puede poner fin a la guerra con un solo ataque? Eso es una verdadera apuesta arriesgada. Esperamos que no sea así. Pero, en cualquier caso, si se produce una agresión contra Irán, responderemos de acuerdo con nuestro plan defensivo”, indicó.
El viceministro añadió que una eventual ofensiva tendría una respuesta “contra bienes estadounidenses en la región”, aunque insistió en que Teherán mantiene su apuesta por la diplomacia. “No hay salida militar a la cuestión nuclear de Irán. En lugar de promover la guerra, en lugar de enviar tropas y armadas a nuestra región, es mejor concentrarse en la diplomacia”, recalcó.
Desde Washington, la Casa Blanca afirmó este martes que “la primera opción” del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, “es la diplomacia”, aunque reiteró que el uso de “fuerza letal” sigue sobre la mesa “en caso de ser necesario”.
Las declaraciones se producen en medio de contactos indirectos entre ambos países, tras años de tensión por el programa nuclear iraní. El acuerdo firmado en 2015 quedó debilitado después de que Estados Unidos se retirara de forma unilateral en 2018, decisión adoptada durante la administración de Trump, lo que reactivó la confrontación diplomática y las sanciones contra Teherán.
