El Ejército de Estados Unidos afirmó que la capacidad de Irán para amenazar el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz se vio «debilitada» tras la destrucción de una instalación en la costa iraní a principios de esta semana.

El almirante Brad Cooper, jefe del Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), recordó que el Ejército estadounidense lanzó varias bombas de dos toneladas sobre una instalación subterránea ubicada en la costa iraní. La instalación se utilizaba para almacenar equipos, incluidos misiles de crucero antibuque y lanzaderas móviles de misiles, explicó.

Teherán utilizaba «la instalación subterránea reforzada para almacenar discretamente misiles de crucero antibuque, lanzaderas de misiles móviles y otros equipos que representaban un grave riesgo para el transporte marítimo internacional», afirmó Cooper.

«La capacidad de Irán para amenazar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz y sus alrededores se ha visto debilitada, y no cejaremos en nuestro empeño por alcanzar estos objetivos», declaró el almirante Cooper en un video publicado en redes sociales.

Cooper informó que el Ejército ha destruido emplazamientos de apoyo a la inteligencia iraní y repetidores de radar de misiles utilizados para vigilar el movimiento de los buques.

Estos objetivos se encuentran entre los «más de 8.000» alcanzados en Irán, de nuevo según el CENTCOM, desde que EEUU comenzó las operaciones hace tres semanas.

Entre ellos se incluyen 130 buques iraníes en lo que Cooper describió «la mayor destrucción de una armada en un periodo de tres semanas desde la Segunda Guerra Mundial».

La Guardia Revolucionaria de Irán reivindicó durante los últimos días varios ataques contra buques en el estrecho de Ormuz, en el marco de su respuesta a la citada ofensiva contra el país asiático, que ha atacado además territorio israelí e intereses estadounidenses en Oriente Próximo, incluidas bases militares.

Las autoridades de Irán confirmaron en su último balance más de 1.200 muertos por la ofensiva de Israel y Estados Unidos, si bien la organización no gubernamental Human Rights Activists in Iran, con sede en Estados Unidos, elevó el domingo a más de 3.000 los fallecidos, en su mayoría civiles.